Escribir antes de escribir - Jordi Sierra i Fabra

2.12.11

Este fragmento es del libro La Página Escrita de Jordi Sierra:

Escribir antes de escribir.


Nos encontramos, por fin, con el auténtico quid de la cuestión por lo que respecta a mi obra y mi forma de trabajar, es decir, el secreto, el modus operandi, la esencia del sistema Sierra i Fabra: el guión. Todo lo escrito hasta ahora, todo lo argumentado, explicado o razonado, nos ha conducido hasta este capítulo, sin duda el más importante puesto que quien lo redacta es un escritor de guiones previos. Es, como decía en el prólogo, Mi sistema.

¿Pero qué es el guión?

El guión es escribir la novela antes de escribir la novela. Básicamente en la cabeza, pero también en una libreta, anotando, tachando, cortando, pegando, visualizando, interiorizando cada escena y cada palabra. Si eres escritor, lo más sencillo es escribir. El trabajo previo es lo que distingue a un autor de otro, cómo prepara, piensa, elabora y determina cada capítulo de su futura obra. El guión se convierte por tanto en el esqueleto fundamental, la base sobre la que sustentarás tu novela. Piensa en un globo que necesita de tu aliento para hincharse. Es una pauta básica que puede ser mínima (en la cabeza del escritor están las escenas y todo lo que le dará consistencia al final del libro al escribirlo) o puede ser total (cuando ya se hace una pre-escritura).

Cada detalle importa

Elaborar un guión minucioso, preciso, lo más exacto posible, con todos los detalles, ingredientes, escenografías, diálogos, lo necesario para que no se nos escape de las manos, nos garantiza después un control absoluto de lo que vayamos a escribir, y nos permite algunas de cosas más, entre ellas una mayor rapidez a la hora de redactar el original definitivo: vamos a copiar una película que sólo conocemos nosotros y está en nuestra mente, y a servirnos de las anotaciones que hemos hecho a medida que la estábamos viendo en el video de la memoria. Eso es el guión y para eso sirve.

Ya hemos tenido la idea, la hemos afianzado, vemos con más o menos precisión los puntos clave de nuestra historia, tal vez tengamos claro el comienzo y el desenlace, o sólo el comienzo, sabemos de qué queremos hablar, y hemos diseñado a los personajes de forma completa o sólo parcial. Todo es ambiguo, pero ya es real, está cobrando forma. Es hora de sentarnos y comenzar: primero, anotando a grandes rasgos de qué va ir la novela; segundo, anotando todo lo que se nos ocurra en torno a ella, por inconexo que parezca; tercero, anotando incluso todas las opciones o caminos para el desarrollo de una escena o varias, por absurdas que parezcan; cuarto, anotando, anotando, anotando… De momento no serán más que tonterías, la mitad o más sobrarán, pero no dejes de anotar, incluso cuando estés escribiendo el guión. ¿Por qué? Porque estás ciego. Ves, o mejor dicho, intuyes con los ojos del alma, de la conciencia, del instinto, pero no con los de la razón. Tu futuro libro es como un paisaje lleno de niebla. Sabes que está ahí, al otro lado, en alguna parte, pero sólo distingues retazos, los claros que la bruma te permite alcanzar. Algunos son diáfanos (esa escena que tienes ya por completo definida), otros son apenas una sombra (esa otra escena que aún no sabes cómo enfocar), pero no importa, sólo es cuestión de apartar la niebla, escarbar en ella, como si fuese algo sólido, para ir viendo todas las partes que aún no vislumbras, más aún, que ni siquiera sabes que existen. Si el ejemplo no te parece el más adecuado piensa en un puzzle. Tienes todas las piezas y han de encajar. Pues encájalas. Para ello deberás cogerlas una a una y probar si puedes poner aquí o allá. Lo mismo que un guión cuando te preguntas si es mejor que el personajes haga esto o lo otro, si sería más adecuado moverlo en una dirección o en otra. No temas: las dudas se despejan probando y probando, y para eso está el guión. Vuélvete loco con él, arremete, para, descansa, regresa, duerme, despiértate con algo en la cabeza, insiste, tómate unas vacaciones, date golpes contra la pared…Todo es mejor hacerlo antes que durante el trabajo de escribir una novela. Te será, incluso, más placentero. Una a una, las piezas acabarán encajando. Parte a parte, la niebla acabará alzándose. Y tú tendrás esa historia ya completamente estructurada en una libreta.
Por supuesto, el escritor o aprendiz de escritor que prefiera colocar a unos personajes en el papel y dejar que ellos escriban la historia al cobrar vida propia en su mente y sus manos, no tienen porqué leer este capítulo. No dejaré de repetir que cada autor tiene su método, y que el de uno a veces asombra al compañero y viceversa…

Diez puntos clave:

1. Cuanto mayor sea el número de partes y/o capítulos en que dividas una historia, mejor la podrás contar.
2. Un libro debe poder resumirse en dos folios como máximo. Y mejor si es en uno. Por complicado que sea. De la misma forma, cada capítulo puede resumirse en unas pocas líneas y contener toda su esencia. El guión puede ser muy simple o mostrar casi la novela escrita y ser una primera versión de la misma.

3. El guión es el máximo exponente de tu libertad creativa. No pienses que vas a ser prisionero de él al escribir la novela. No es ninguna cadena. Puedes modificarlo hasta la saciedad, incluso ya escribiéndola si, a pesar de todo, no estás seguro del trabajo previo.

4. Inicia el guión por donde te parezca, por el comienzo, por el final, algunas escenas que sabes van a brillar, un diálogo esencial…Recuerda lo del puzzle.

5. Un cuento o un relato también pueden planificarse. La brevedad no exime de que el guión previo sea lo más completo posible.

6. Elaborar un guión te permite dominar el ritmo, la música y hacer obras con personajes múltiples manteniendo una unidad global que funcione como un reloj.

7. El guión cobra forma con la estructura, es el envase final. Y a su vez la estructura es aquello que vamos trazando mientras elaboramos el guión.

8. El guión previo te muestra los mil y un caminos que puede tomar tu historia, o los personajes que muevas en ella, pero sólo habrá un final que te conduzca a la plenitud.

9. El guión se construye sin prisas. Tómate tu tiempo para pensar cada giro, cada nueva posibilidad, cada camino. La ambientación es primordial.

10. Un buen guión te asegura en un gran tanto por ciento una buena novela.

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