Mostrando entradas con la etiqueta Motivación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Motivación. Mostrar todas las entradas

Eres esclavo de la literatura o no eres nada

21.2.12

Una gran frase para todo aspirante a escritor (y que debe escribirse y pegarse en un lugar visible) es:

"La vocación literaria no es un pasatiempo, un deporte, un juego refinado que se practica en los ratos de ocio. Es una dedicación exclusiva y excluyente, una prioridad a la que nada puede anteponerse, una servidumbre libremente elegida que hace de sus víctimas (de sus dichosas víctimas) unos esclavos".

Tremenda verdad. En el fondo, un principio universal. Aquel que se relaciona con eso de que "La práctica hace al maestro". O con "Si quieres atrapar a dos conejos a la vez, terminarás atrapando a... ninguno". Y es que el autor de aquella frase, Mario Vargas Llosa, sabe lo que dice. ¡Cuánto podemos aprender de los sabios!



Repasemos: "Es una dedicación exclusiva y excluyente, una prioridad..."

Es decir la literatura, el oficio del escritor, no puede ni debe aparecer en nuestra lista de prioridades en segundo, tercer o último lugar. No es una tarea que se desarrolla por "hobbie". Ni por pasatiempo. No es una actividad secundaria o de cuarto orden. No puedes decir: "Soy mecánico pero escribo en mis ratos libres". Por el contrario, debes decir: "Soy escritor y me dedico a la mecánica en mis ratos libres".

Pero esta última afirmación debe no sólo decirse, sino (y esto es lo más importante) que debe vivirse.

Quizá la pregunta que todos los que estamos en el oficio deberíamos plantearnos es: "¿Cuántas horas al día le dedico a la literatura? ¿Una, dos, cinco, ninguna? Si no estás practicando todos los días (ya sea que escribas, esquematices, planifiques, leas, resumas, debatas, asistas a talleres, etc.), entonces no estás en la literatura. Todo el día, en todo momento, debes pensar en los libros, en los autores, en la novela en la que trabajas. Mientras comes, mientras te dan un remojón en la ducha, mientras almuerzas, tu mente no cesa de escribir.  En pocas palabras, te conviertes en un esclavo de tu elección.

Ahora, la palabra esclavo puede sonar negativa, dura, antipática, todo lo que quieras... Pero, es que la literatura es algo que se elige. Nadie te la impone. Te haces esclavo por que quieres, por puro gusto. Además, Vargas Llosa habla de "dichosas víctimas". Sí. Al elegir la carrera te conviertes en un dichoso esclavo cuya única recompensa verdadera es el placer que conlleva el escribir. Punto.

Por tanto, no busques el éxito, la riqueza instantánea. Ello llegará solas cuando tú te hayas vuelto excelente en tu campo, cuando estés entre los mejores. Así que, si has decidido abrazar las letras por gusto, dedícale todo tu tiempo, entreégata a ella en cuerpo y alma. Primero la literatura y luego todo lo demás.

Cómo ser perseverante

25.1.12

LA VIDA NO ES SOLO SOÑAR Y EMPEZAR PROYECTOS, TAMBIÉN HAY QUE SER PERSEVERANTE E INSISTIR HASTA HACER REALIDAD LO QUE CADA UNO SE PROPONE.

Al estar visitando a una amiga tuve la oportunidad de presenciar en su vida cotidiana algo que me parece de gran valor. Su hija de 8 años estaba jugando con un rompecabezas del mapa del mundo. Mi amiga me contó que había empezado a jugar con este hace un par de días y cómo la niña le había comentado lo difícil que se le hacía poder armarlo. Después de un rato de verla jugar a la distancia, la niña se acerca y le comenta a su mamá: “mira, ya lo puedo hacer más rápido, antes me demoraba mucho, pero ahora ya no tanto”. La mamá prestándole toda su atención le responde: “muy bien, te felicito, ¿y que has aprendido con todo esto?”, a lo que para mi sorpresa la niña responde: “que al principio las cosas son difíciles, pero practicando se hacen fáciles”.

Fabulosa la reflexión que había hecho la niña y las conclusiones a las que había llegado. Aprendió que si dedicaba suficiente tiempo y esfuerzo iba a lograr su cometido. Y gran parte del mérito sin duda lo tiene la madre que la está educando en una de las virtudes más importantes para la vida, la perseverancia. La lección que le queda a esta criatura es una que la ayudará en el futuro en innumerables momentos de la vida, en los que sabrá que es a veces necesario esforzarse hasta poder alcanzar una meta. Y esta justamente es la definición que dan los diccionarios a la perseverancia “alcanzar lo propuesto y buscar soluciones a las dificultades que puedan surgir”.

Lo antes expuesto me sirve también para ilustrar que la perseverancia no es algo que se adquiere de la noche a la mañana. Es un aprendizaje, la adquisición de una habilidad. Es algo que se debe inculcar en los hijos desde que son pequeños y aprovechar las vivencias del día a día para ayudarlos a fortalecer esta virtud para que esta se convierta en parte de su ser. Así esto los ayudará a ser adultos constantes, que no se dejen vencer fácilmente ante la adversidad.

Que cómodo es asumir la posición de decir “no puedo” y esperar que otro resuelva las cosas por uno, pero ¿no es eso acaso huir de la responsabilidad? A veces por falta de tiempo y en el ajetreo del diario vivir, ante un “no puedo” escogemos resolver la situación haciendo nosotros lo que otro debería. Sin embargo, me pregunto si en esas ocasiones por ahorrar tiempo, no estamos perjudicando a ese otro en su crecimiento. No debemos olvidar que las personas que practican la perseverancia tienen más seguridad en si mismos, confían en que podrán asumir los retos y entonces se esfuerzan por lograrlo. La perseverancia es un esfuerzo continuo. Siempre es gratificante iniciar un proyecto en el que se pone gran ilusión, sueños y esperanzas. Ese proyecto puede ser iniciar una nueva empresa, un nuevo ciclo escolar, o la practica de algún deporte. Seria utópico pensar que no existirán resistencias y/o dificultades. En esta nueva experiencia podemos encontrarnos con exigencias agotadoras; entonces necesitamos tener la perseverancia bien asimilada para no ser derrotados y tener la satisfacción de haber luchado por llevar a cabo las actividades necesarias para alcanzar lo que nos propusimos. Cualquier meta que emprendamos, debe de estar acompañada de los medios que vamos a utilizar para conseguirla, y pensar qué nos hace falta para alcanzarla. Las herramientas que nos ayudan a concretar proyectos son sin duda muy variadas, pero cabe destacar los recursos del sujeto, es decir sus habilidades, conocimientos y el saber como aplicarlos de manera eficaz. De la misma manera son parte importante la fortaleza y la constancia. Para desarrollar la constancia o perseverancia y que esta sea parte nuestra hay ciertas indicaciones que es bueno tomar en cuenta y recordar, como por ejemplo:

• Ser constantes en nuestras actividades y prever los obstáculos.
• Tener firmeza en las dificultades y ser decididos en la búsqueda del bien.
• Enfrentar los retos sin miedo, con un compromiso pleno y decidido para cumplir con nuestra vocación.
• Aprender a valernos por nosotros mismos y trabajar con empeño para alcanzar nuestras metas.
• Estar conscientes de que nadie puede responder por nosotros.
• Transformar nuestros sueños, darles vida y luchar para convertirlos en realidad.

Thomas Carlyle, historiador y ensayista ingles en el siglo XIX anunciaba: “Si se siembra la semilla con fe y se cuida con perseverancia, sólo será cuestión de tiempo recoger sus frutos”. Y así es, la perseverancia requiere sentido común y pensar que tal vez no lo logremos de inmediato; sin embargo es importante volverlo a intentar, porque la perseverancia brinda estabilidad, confianza y es un signo de que estamos madurando o tomando conciencia de nuestra responsabilidad ante las cosas. Así necesitamos estar preparados para enfrentar los retos que el mundo actual presente, con un compromiso pleno y decidido para cumplir nuestra vocación con entrega y espíritu de servicio.

Cómo hacerse escritor famoso

A la mayoría de los escritores les gustaría ser famosos y ganar mucho dinero, sobre todo, teniendo en cuenta que sus egos suelen ser muy grandes y hasta blindados. Lo malo, es que no saben qué hacer para conseguir el éxito. Todos aquellos que lo consiguieron, callan, aunque ahora ha llegado el momento de esclarecer en qué consiste ese éxito. Quiero dejar constancia que al menos un 10% de los escritores, hoy famosos, lo lograron sin recurrir a las estrategias siguientes. Hay acciones que conviene realizar y otras tantas, que es necesario evitar.

Lo que conviene hacer

Relacionarnos, buscar gente influyente dentro del mundo editorial que nos apadrine. Lo primero es conseguir que alguien nos presente, nos introduzca en esas fiestas en las que podremos ser presentados y conocer a mucha gente importante. En estos círculos conviene saber decir cosas amables, en el momento justo y a la persona adecuada. Pues bien, el aprendiz a famoso deberá reír chistes, los entienda o no. Sabrá entender la mentalidad de los que le pueden ayudar y ponerse de su parte. Deberá aprender a hablar de vinos y lugares de moda, sabrá ocultar su pensamiento y sincronizarse con el editor o personaje influyente del momento. Aparentará lo que previamente vea que a los demás les gusta, acomodará su personalidad a los gustos de sus anfitriones. Aunque piense que no, dirá que sí. Si logra todo esto, deberá prepararse para las esperas, ya que sus padrinos le harán esperar en la primera cita, aunque no tengan nada entre manos. Hacer esperar a los demás es para ellos un síntoma de poder y grandeza. Superada esta prueba, conviene que el futuro pluma de oro, aprenda a conocer publicidad y psicología, la mezcla de ambas es la verdadera llave al éxito. Nadie mejor que un publicista para hacernos ver, lo blanco negro, pulsando nuestros complejos, y el psicólogo aprovechando su conocimiento para tirar de los hilos de frustraciones escondidas y subconscientes retorcidos. No hacen falta hacer dos carreras, pero sí, entender de ambas un poco, ya que, a partir de ese momento, honores y fama están al alcance de tu mano.

Manos a la obra

Escribir un libro o novela, que haga creer al lector está frente a algo fuera de lo común, aunque luego se quede en poco. Los lectores no quedarán defraudados, porque ya se les ha acostumbrado a leer y no sacar nada en claro.

Interesa decir tonterías con palabras técnicas o rimbombantes, entonces, te considerarán inteligente.

Haz pasar defectos por virtudes, así, los lectores verán justificadas sus vidas y te cogerán aprecio, ayudándote a ser famoso, pues, cuantos más reconozcan que lo blanco es negro y lo alto bajo, mejor para ellos. Esto como ves, te dará publicidad.

Cuando al fin consigas introducirte en el mundo editorial, algún redactor o director te “aconsejará” alguna que otra cosa, para mejorar tu manera de escribir. Debes hacerle caso y aunque al final ni tú mismo reconozcas lo que has escrito, no importa, saldrá con tu firma y además, triunfarás, pues, el que te aconseja, no le gustaría que tus escritos fuesen rechazados, ya que los considera sus propios hijos.

Manda originales a editoriales comprometidas en política, arte, filosofía, pero, sin comprometerte, entonces te publicarán siguiendo su propia línea editorial.

Si tu manera de escribir, crees que es filosófica o de pensamiento profundo, contra más enrevesada sea la manera de escribir, mejor, así no te entenderán y creerán que eres un genio. También se puede dar el caso contrario, aunque para ello, necesitas una editorial que te lance con una publicidad que incida en tu gran conocimiento de la filosofía, entonces, podrás escribir nimiedades, de esas que todos los días se oyen por la calle o en tertulias de bar, y te admirarán. Sí, te admirarán, porque si tú eres un escritor reconocido por tu sabiduría, y ellos, los seres corrientes, te entienden con facilidad, sin duda, te elevarán, pues, cuanto más alto estés tu, más alto estarán ellos, que han comprendido tu mensaje.

Dentro de este palmarés de grandes escritores famosos y pensadores, tienes a Kant, Hegel, Roussell, Hüsserl, Sopenhauer, Bergson. Estos autores, mundialmente famosos, pocos los han leído sin verse obligados a ello por un examen, y los pocos que lo hicieron, no se enteraron, por eso, si tu les preguntas o les dices tal o cual cosa de sus libros, ellos asentirán, aunque te estés inventando todo. Conviene que sepas, que no importa ser buen escritor o tener lucidez, los escritores descritos no tenían ni lo uno ni lo otro, por eso te encuentras que cualquier novelista, es capaz de hacer una apreciación filosófica mucho más profunda y consistente que Kant, con palabras más sencillas y en menos espacio. Entérate ya, que fama y conocimiento no son lo mismo, sobre todo, en estos tiempos, donde un profesional del marketing, podría ser agente de imagen del propio AntiCristo y vendérnoslo, sin el Anti.

Escribe sobre temas que justifiquen la vida del ciudadano común, de tal manera que éste, no tenga necesidad de crecer interiormente y se sienta ya, al leerte, realizado como ser humano.

Describe las situaciones, de tal manera que lo accesorio, ocupe el 95% de tu obra, dejando para el final ese 5%, que podrás exponer de manera borrosa. Así el lector medio se sentirá en contacto contigo.

Date cuenta ya, que los lectores se hacen con el material que disponen más a mano, es decir, los libros que mejor se promocionan, y como la mayoría de éstos son malos, también lo serán sus lectores.

Lo que no hay que hacer

  • No escribas sobre temas que pasen desapercibidos, como la honradez, lealtad, dignidad, responsabilidad, etc.

  • No intentes transmitir la verdad y menos aún, con palabras sencillas, pues, hace a la gente pensar, y ahora no lee para eso.

  • No digas nunca que la mayoría se equivoca, una persona puede hacer una burrada, pero si la hacen todos, es un acto democráticamente aceptado.

  • No intentes convencer a los editores; ya están convencidos, la mejor obra para ellos, es la que más se vende.

  • No escribas sobre cosas que los lectores no saben, les ofende.


Adolfo Cabañero

Cómo mejorar mi escritura

17.1.12

No existen atajos, ni saltos con garrocha. No existen los remedios milagrosos, las curas rápidas. Ya sabes, eso de que: "Logre tal o cual cosa en 10 días. Método infalible". Es como si se le dijeras a un hombre que quiere aprender a nadar: "Aprende con esta fórmula". No. Sólo aprenderá echándose a la piscina, sumergiéndose, moviendo las manos, los pies, aprendiendo por instinto, por error, unas veces tragando agua y otras golpeándose la cabeza contra el fondo. Luego, tras un lento proceso, habrá aprendido. Y quizá, si continúa practicando, sólo si continúa terco como un burro en el perfeccionamiento de su técnica, llegue a las olimpiadas.  

Entonces, como ves, la clave radica en hacerlo, escribir y escribir, a diario, mejorar, equivocarse, volver a escribir... hasta el día de tu muerte. 

Así se hizo Picasso, que pintó miles de cuadros hasta el fin de sus días. Así se hicieron todos los escritores. 

Y si oyes por aquí y por allá la noticia de que tal escritor saltó a la fama "de la noche a la mañana", si escuchas eso, no te lo creas, no te lo vayas a creer por nada. Pues, ¿cómo sabes tú que no escribió antes, en la sombra, en el anonimato, cuando todavía no había llegado a la cúspide? 


El genio, la perfección se logra trabajando, puliendo, insistiendo. Pero este proceso de pulimento se hace en secreto, en la soledad de tu habitación destartalada, en medio de las carencias, en medio de los problemas cotidianos, cuando tus hijos, tu pareja o tu esposa ponen trabas a tu sueños, cuando todo parece oponerse a tu meta, cuando crees que tus escritos no sirven para nada. No importa. Recuerda siempre lo que dicen los que llegaron a la cima: insiste, insiste. 

Y es cierto, muchos son los que se embarcan en la carrera, hoy más que nunca, periodistas, hasta matemáticos, todos, por miles, en todos los países, pero incluso eso no importa. La cuestión es: de esos miles que empiezan, ¿cuántos persistirán hasta el final? ¿El 50%? No lo creo. La mayoría tirará la toalla, porque en muchos casos, sólo están metidos en la literatura para "probar suerte". 

No los imites, estás en el oficio porque amas leer, porque no puedes concebir una vida sin libros, porque te has leído casi toda la biblioteca que hay en tu casa, porque uno de tus paraderos favoritos es la librería de la esquina, y te pasas allí cogiendo y viendo los libros aunque muchas veces no tienes dinero para comprarlos. Estás en esto porque eres de los que sueñan y de los que mientras sueñan, escriben, no importa cómo, dónde, a qué hora, no importa que tu hijo llore, que tu padre te regañe, que tus hermanos te digan que pierdes el tiempo, que tu pareja no te aliente, busca el aliento en ti. Todo eso les pasó a los grandes, e insistieron.

Otro dato. No menosprecies tus escritos, guárdalos, no los borres, son un tesoro, como las capas del subsuelo, abajo van quedando las antiguas y sobre ellas yacen las capas mejoradas, el manifiesto de tu lenta evolución. 

Sólo persevera, persevera, y un día estarás en la cima. 

Cómo combatir la pereza del escritor

8.1.12

Ocurre a veces que quieres escribir, lo deseas, te has prometido hacerlo. La parte lógica de tu cerebro te dice: " Tienes que hacerlo, hazlo ya". 

Pero otra parte de ti, la negativa, una fuerza cuya naturaleza no alcanzas a definir, te susurra un halo de impotencia. Te paraliza.

Algunos llaman a esta fuerza procrastinación, otros bloqueo. Yo creo que tiene que ver más con la pereza. Sí. Pereza. Te obliga a posponer "para otro día" tus tareas.

Haz intentado superarla, te has prometido una y mil veces cumplir con tus metas. Y otra vez te descubres a ti mismo dejando de lado tus escritos, abandonándolos, lo que genera en ti un sentimiento de culpa y frustración.

Ahora bien, ¿cómo combatirla?


Truco 1: Escucha audiolibros de motivación y superación personal.

El efecto de éstos es sorprendente. Son como una llamada de atención a tu conciencia. Te recuerdan la importancia del cumplimiento de tu misión. Te señalan un futuro brillante 

Yo recomiendo escuchar a Jim Rohn, que es uno de lo líderes motivacionales más grandes de nuestros tiempos. Uno de sus audios habla del hábito de la disciplina y la constancia. Escúchalo aquí y verás cómo vuelves a tu escritorio, como por milagro.



Truco 2: Escribe una frase o idea, por muy loca o tonta que te parezca.

Te paralizas porque tienes un mal enfoque. Te atormentas pensando en las cuatro o diez hojas que debes escribir hoy. O en las cuatro mil palabras que te has propuesto escribir. Es porque, quizás sin tener la experiencia suficiente, te has señalado metas demasiados altas. En esos casos, la solución pasa por escribir un texto corto, una notita, una carta breve, una frase. Luego ve y descansa, sal a caminar, lee un libro sencillo (de niños). Relájate. Después vuelve al teclado.

Truco 3: Lee la biografía de un autor exitoso.

Empápate con la biografía de J.K. Rowling, la autora de Harry Potter, que empezó sin influencias, sin recursos, sin dinero, pero con muchos deseos de triunfar. Lee sobre las vidas de: Katzenbach, George R. R. Martin, James Patterson, Ken Follet, Stephen  King, escritores fascinantes. Verás cómo alcanzaron el éxito, cómo hoy han logrado sus metas. Llegaron a la cúspide desde abajo, con esfuerzo. Y pasaron por lo que pasas hoy. Te inspirarán y colmarán de energía.   

Truco 4: Visualiza tu futuro.

Enciérrate en tu habitación, apaga la luz. Recuéstate en la cama y cierra los ojos. Imagina tu futuro dentro de diez años. ¿Cómo se ve? ¿Un desastre? Si es así, pregúntate qué debes hacer hoy para cambiarlo. 

Ahora aleja esa imagen negativa y constrúyete una opuesta. Una imagen de éxito. Vamos, es sólo un ensayo, no pierdes nada haciéndolo. En esta nueva imagen te ves a ti mismo con una gran casa, un auto de lujo, la prensa te asedia, viajas por todo el mundo, las universidades te abren sus puertas, la gente forma largas filas por conocerte. Bien, esto puede hacerse realidad. Para lograrlo debes escribir AHORA. Recuerda que el futuro se construye con cada ladrillo de tu trabajo de hoy.

Truco 5: Los genios no nacen.

Yo también creía lo opuesto, que los genios nacían. Y no era cierto. Compréndelo de una vez. Michael Jackson no nació cantante. Lo hicieron cantante a muy temprana edad. Mario Vargas LLosa no nació escritor. A la edad de cinco años recibió los estímulos para serlo. Él mismo reconoce que el genio es el fruto del esfuerzo y de una larga paciencia.

Si entiendes que el genio se aprende, que puedes convertirte en lo que tú quieras, habrás dado un gran salto. Lee este artículo que habla sobre esto.

Ahora a trabajar. Suerte.

Libros que te enseñan a escribir

7.1.12

Abundan. Y algunos de sus autores pretende señalarte el camino más corto (¡Logre tal cosa o cual resultado en cinco, quince días!). Otros, más prudentes, afirman que no existen atajos. Como sea, ayudan mucho. Yo descubrí en ellos algunas de las ideas que me han ayudado en mi carrera de escritor.

Aquí proporciono los tres mejores títulos:

1. Mientras escribo (On Writing), de Stephen King.

Afortunadamente lo puedes encontrar en español.

Con este libro aprendí que uno debe escribir cueste lo que cueste. Y que hacerse escritor renombrado requiere de toda una vida de trabajo duro. Aprendí que el éxito no es algo que llega de pronto, sino que se va forjando con el tiempo, con eso que haces cada vez que te sientas frente la hoja. Me gusta la parte en que King señala que hay que leer mucho (cuatro horas) y escribir mucho (cuatro horas). 

Ya saben, la práctica hace al maestro.


2. Cartas a un joven novelista, de Mario Vargas Llosa.

Con este libro aprendí que las ideas para escribir nacen de uno mismo (El Catoplebas), aunque no siempre, y que la literatura es como un gusano que debes introducir en tu organismo y que debe devorarte, hacer de ti un esclavo. Aprendí algunas técnicas literarias, como la de las cajas chinas o las muñecas rusas, y sobre el punto de vista del narrador y el espacio temporal. En fin, un gran libro.

3. Escribir es un tic, de Francisco Picolo

Picolo te muestra las manías, los trucos, los métodos que usaban escritores como Balzac, Hugo, Dostoievsky, Conrad, García Márquez, etc., a la hora de escribir sus grandes y pequeñas obras.

Este libro me inspiró a ser más disciplinado y perseverante. Me enseñó el valor de la paciencia. Con él comprendí por qué Flaubert empleó seis años para crear Madame Bovary y porqué los escritores colocan a la cabecera de su lista de prioridades la escritura. Nada es más importante en la vida. Nada. Ni el dinero. Escriben porque son presas de una obsesión, un pasión que los haría cometer un crimen con tal de continuar con esa loca y maravillosa manía que es escribir.

Pero quizá tú tengas en tu cabecera otros libros mejores que estos. Si es así, me gustaría que lo compartieras en los comentarios.



Hábitos De Vida Para Mejorar Tu Escritura

5.1.12


Me he encontrado en la red con un blog en inglés (Becoming Minimalist) en el que Joshua Becker, uno de sus administradores, escribe este interesante artículo. A mí me ha gustado mucho. Hice la traducción (no muy buena por cierto) y espero que extraigas de él las ideas que luego aplicarás a tu rutina de escritor.

Joshua Becher empieza así:

Cuando Becoming Minimalist comenzó, tenía yo poca experiencia en la redacción. Aparte de las tareas escolares, artículos para el boletín de la empresa, cartas personales y correos electrónicos, tenía poca experiencia con la palabra escrita.

Pero al día de hoy, he escrito más de 500 mensajes en este blog. Me he convertido en un colaborador habitual de uno de los sitios web de mayor audiencia (Organizando su camino). Y he escrito dos libros, Simplicity  (un bestseller en Amazon) y Inside-Out simplicity (que ha vendido más de 5.000 ejemplares).

Una de las razones para el éxito en mi escritura es porque me he vuelto mucho más reflexivo e intencional sobre qué hábitos benefician mi vida y cuáles restan de ella. He aprendido a establecer hábitos de vida saludables que mejoran la vida en general y que hacen el proceso de escritura más fácil. Este proceso ha hecho de mí un mejor escritor y ha hecho que la disciplina de la escritura sea más agradable.

Estos son los hábitos de vida que incorporé para mejorar mi forma de escribir:

1. Despertarse temprano. He descubierto que escribo mejor temprano en la mañana, alrededor de las 08.05 am. La casa está tranquila, mi mente es más lenta, y el ajetreo del día no ha comenzado todavía. Como resultado, las palabras fluyen con menos esfuerzo. Como nota al margen, no siempre fuí un madrugador. Cuando comencé a desarrollar este hábito, mi truco era bastante simple: yo sonreía, ponía los pies en el suelo y miraba por la ventana más cercana. Tomó un poco de esfuerzo al principio, pero después de un par de semanas, mis hábitos de sueño se habían ajustado. Y nunca volví a dormir hasta tarde.

2. Correr. He escrito innumerables artículos mientras corría a lo largo de la calle de mi barrio. Debido a que rara vez se ejecuta con música, correr proporciona tranquilidad y la oportunidad de pensar. La sangre fluye y mi mente está libre para pensar. Algunos de mis mejores ideas han surgido durante las caminatas más largas de mi vida. Curiosamente, el levantamiento de pesas rara vez tiene el mismo efecto... sólo correr.

3. Lectura. Prefiero biografías. Me retan y me inspiran a hacer lo mejor con mi vida. Pero no importa si estoy leyendo ficción o no ficción, libros o revistas, algo bueno o algo malo, la lectura siempre produce mejores escritos. Los buenos escritores son casi siempre buenos lectores.

4. Comer proteínas en el desayuno. Aunque no soy especialista en nutrición, aprendí temprano en la vida que la proteína en el desayuno me hace más productivo. Me da una mejor memoria, más agudo pensamiento, y más concentración. Como un ejemplo, he estado comiendo dos huevos y una rebanada de pan tostado en el desayuno durante tanto tiempo como puedo recordar. Todo el proceso (cocinar, comer, limpiar) me dura unos 15 minutos y siempre empiezo mi día sin cargas.

5. El consumo de café. Existe una razón por la que el café es una de las bebidas que más se consumen en el mundo. Mientras que los estimulantes de la cafeína sin duda ayudan al café a aparecer en esta lista, parece que hay algo en él que no puede ser reemplazado por la experiencia de tomar una taza de café fino. Añade placer y riqueza a mi día. Y a la edad de 36 años, todavía me hace sentir como a un adulto cuando lo bebo.

6. Búsqueda de soledad. Hay una correlación directa entre la intencionalidad de mi vida y la cantidad de tiempo que paso en soledad. Al elegir retirarme intencionalmente de las relaciones humanas por un periodo de tiempo, soy capaz de reevaluar las suposiciones, afirmaciones y mensajes de nuestra cultura. La soledad ofrece la oportunidad de redescubrir mi vida... y estos nuevos descubrimientos se encuentran a menudo en mi escritura. Con esto como telón de fondo, no es de extrañar por qué Leo Babauta ubicó a la soledad en el número uno entre los hábitos de la gente altamente creativa.

7. Cambiar de entorno. Ya sea que escriba en un local de café, en la biblioteca, en una librería, o en el exterior en el verano, el cambio en mi entorno casi siempre ofrece una nueva mirada a las palabras en la pantalla. El nuevo entorno anima a nuevas conexiones y sinapsis en el cerebro que ayudan a estimular el proceso de escritura.

8. Asistir a un servicio religioso. Siempre he abrazado la espiritualidad. He descubierto que me inspira a pensar más allá de los aspectos físicos de nuestra vida cotidiana y la búsqueda de un significado más profundo en el mundo que nos rodea. Ir a la iglesia me hace pensar intencionalmente sobre asuntos del corazón y el alma. Y debido a eso, casi siempre me empuja aún más en mi escritura.

9. Uso de pluma/papel. Si bien las propias palabras de los mensajes (artículos, entrevistas, libros) siempre se escriben en el teclado, la mayoría de ellos (en lluvia de ideas) empiezan en un pedazo de papel. Yo prefiero una hoja de papel y un lápiz negro. Al final, el proceso de esquematización siempre queda marcado con palabras, flechas, círculos, números y garabatos. Pero estos apuntes  proporcionan el primer paso y la base para un producto bien hecho.

10. Viajar. El viajar ofrece la oportunidad de experimentar nuevas personas, lugares, idiomas, comidas y costumbres. Me ha permitido ver la vida desde un nuevo ángulo y apreciar los diferentes aspectos de la misma. He tenido el privilegio de experimentar una serie de diferentes países y culturas a lo largo de mi corta vida. Cada uno de ellos me han hecho una mejor persona... y un mejor escritor.

11. Metas. En todos los ámbitos de la vida las metas me mueven y me forman. Ya se trate de correr una maratón, terminar un libro, o planear una fiesta para 10.000 suscriptores, los objetivos son una dosis adicional de motivación y el impulso a mi escritura. Cuando tengo un objetivo final deseable y alcanzable en mente, mi forma de escribir siempre se beneficia. Y cuando no lo hago, sufre.

Estos 11 hábitos son los más útiles y fundamentales en mi proceso de escritura. Cuando uno de ellos falta en mi vida, puedo sentirlo inmediatamente en mi proceso creativo personal.

 Pero todos somos diferentes. Sin duda, su lista se verá diferente a la mía en algunos aspectos.

Comparte a continuación en la sección de comentarios cuáles son tus hábitos de vida que hacen mejor tu escritura.

¿Cuántas Horas Debes Escribir Al Día?

4.1.12

En primera instancia debe quedar claro que debes escribir todos los días. De lo contrario no mejorarás.

Algunos escritores se toman un día de descanso por semana, como en el caso de Mario Vargas Llosa, que dedica su único día libre a... ¡escribir! En este caso un artículo periodístico. 

Como ves los grandes escritores son gente que nunca descansan. Tú podrías hacerlo, pero nunca serás un escritor exitoso. Así que manos a la obra. 

Ahora volvamos al asunto de cuántas horas debes escribir al día.

Stephen King, autor de bestsellers, recomienda escribir cuatro horas al día. Antes de ello, sugiere leer otras cuatro horas. (En total un trabajo de ocho horas).

Christopher Paolini, dice, sobre las horas que dedica a este oficio: 

Ser un escritor es un ejercicio de disciplina. Escribo todos los días independientemente de si estoy inspirado o no. Soy un escritor lento y constante, así que es necesario que esté largas horas cada día para completar una novela. Me ayuda a tener una rutina.  Me levanto, tomo el desayuno, escribo hasta las últimas horas de la tarde (con una pequeña parada para la comida), ejercicio, entonces ceno y me relajo con una película. A menudo escribo otra vez por la tarde-noche. Sí, es difícil.  Sí, es mucho trabajo.  Pero el argumento y los personajes son tan interesantes que me parece vivir sus vidas conforme escribo.
Andrés Acosta, gran escritor mexicano, señala: 

Escribo desde las diez de la mañana hasta las dos de la tarde. Leo y corrijo de las cuatro de la tarde a las ocho de la noche. En ese horario escribo tanto lo mío como lo que me encargan. Desde hace varios años tengo este horario porque por las mañanas soy más ordenado. Antes escribía de las doce de la noche a las cinco de la mañana, pero era muy desordenado y sólo podía escribir lo mío. Gracias al horario soy más profesional. 
He aquí lo que dice Fernando Sánchez Dragó: 

El único premio que merezco de verdad es la Medalla del Mérito al Trabajo. Durante toda mi vida, he trabajado 14 horas diarias durante 365 días al año. Es lógico, porque mi trabajo es vocacional y, por lo tanto, no es deber, sino placer. Soy muy disciplinado. Sin la voluntad, las demás virtudes que un hombre pueda tener no sirven para nada. Los dos pecados capitales de los españoles son la envidia y la pereza. Yo no tengo ninguno de los dos. El mío es la lujuria.
Y mira lo que afirma Jayne Ann Krentz:

Cuando empiezo a trabajar en un libro y empiezo a escribir cada mañana a las siete en punto y no lo dejo hasta las dos de la tarde. Después hago la búsqueda de datos para continuar la sesión al día siguiente.
Como ves, esto de la escritura es una cosa seria. Arturo Pérez Reverte suele aconsejar que si no lo vas a hacer en serio, no debes meterte (en literatura).

Ahora hablaré un poquito de mi rutina. Normalmente me levanto a las seis. Luego me aseo y bebo un buen vaso de leche. Enseguida enciendo la pc y me pongo a leer durante dos horas ininterrumpidas. Cuando he terminado, es hora de escribir. Lo hago hasta las doce del día. A veces un poco más. En ese tiempo suelo escribir unos cinco u ocho folios, dependiendo de la dificultad de la escena que estoy trabajando. Es todo. En las tardes mi tarea consiste en corregir y maquetar mis libros, de modo que los dejo casi listos para su publicación. 

Pero no siempre fue así. Cuando comencé, no observaba esta disciplina. En ese tiempo creía que los escritores nacían y yo escribía sólo por hobbie, es decir, cuando me daba la gana, una o dos veces por semana, que comparado con mi producción actual  era poquísimo. 

Así pues, debes escribir mucho, fijarte metas altas, sólo así lograrás perfeccionar tu estilo.

Y tú, ¿qué tiempo empleas para escribir? Compártelo en los comentarios.

Tip Para Burlar El Bloqueo Del Novelista

2.1.12

Una sugerencia que a mí me ha funcionado.

Cuando descubrí este truco quedé fascinado por sus resultados, literalmente rompí con una traba enorme que me tenía al borde de la desesperación. Porque ¿qué puede ser más frustrante que desear escribir y no poder colocar una palabra en esa bendita hoja? 

Por ejemplo, yo tenía serios problemas para avanzar una novela de ficción. Simplemente, me paralizaba. Por momentos me decía a mí mismo ¿cuál es el problema? Y hasta llegué a creer que el quid radicaba en el tipo de novela que había elegido escribir, por lo que en más de una ocasión me asaltó la idea de arrojarla a la "papelera" y comenzar un nuevo proyecto. Pero no. Yo sabía por experiencia que eso de dejar a medias una obra era lo peor que se podía hacer. Así que leyendo unos blogs en inglés, encontré la solución. 

Antes, es necesario hacer aquí un apunte importante. En más de una oportunidad nos hemos sentido tentados a abandonar nuestra escritura y lo hemos hecho para, transcurridos algunos días, sentirnos miserablemente culpables por no haber mantenido el valor de la perseverancia. Entonces, como niños en falta, volvemos al trabajo para "resarcir" el daño que nos hemos infligido. Esto es, intentamos reivindicarnos ante nosotros mismo. Y aunque hayamos vuelto al sendero, queda todavía en nosotros ese sentimiento de culpa que tarda días y semanas en borrarse. Y lo peor, una voz nos dice que el nuevo bloqueo no tardará en   presentarse.

Bien, ¿cuál es la clave que nos permitirá superar el bloqueo?

Imagina que escribes y escribes, vas bien (con algunos altibajos quizá), todo fluye, te sientes dueño del timón, tus ideas corren por la hoja. Entonces, sin ninguna razón aparente, ¡zas!, te bloqueas. No sabes cómo ha sucedido, ni sabes cómo superarlo. ¿Qué haces? 

La receta.

Primero, abandona la escritura de la novela por ese día y ponte a escribir un cuento corto, ese cuento que has venido posponiendo y que ansiabas escribir. O esa carta, o ese poema, o ese... en fin, cualquier cosa, siempre que te guste. Sí. Será como un alto, un respiro, con la ventaja de que no dejarás de escribir. Si es posible, deja descansar tu novela por dos días. Relájate. Sólo escribe.

Yo llego a escribir dos o tres cuentos en ese día de paro. Escribo una carta a una ex novia imaginaria, invento cualquier cosa. Escribo y escribo. El resultado es que nunca dejo de escribir y, uno o dos días más tarde, me encuentro desesperado por reanudar mi novela. ¿Por qué? Porque mientras he escrito los cuentos, las cartas, las narraciones, me he cargado de nueva energía, estoy listo para enfrentar la novela. 

Es una opción. Como digo, a mí me ha funcionado. Y de maravilla. Espero que pueda servirte a ti también. En todo caso, si tienes algún truco que hayas descubierto o uses, no dudes en compartirlo en los comentarios.

Suerte. Y no pares de escribir.


Stephen King 7 Consejos para ser un mejor escritor

28.12.11

POR HENRIK EDBERG.

Si quiere aprender a escribir mejor, ¿qué haría?

Bueno, usted puede tomar un curso de escritura creativa.

O leer los libros, biografías y estudios de hombres y mujeres aclamados como genios literarios a lo largo de la historia.

Para hoy, he optado por tomar algunos consejos de uno de los escritores de ficción más popular de las últimas décadas: Stephen King.

Ahora, las cifras de ventas grandes no siempre son una indicación de la grandeza en cualquier campo.
Pero probablemente se deba a que el creador sabe lo que él está haciendo y lo que funciona. Además, he encontrado que que un buen número de libros de Stephen King - como El insomnio, La larga marcha o The Running Man- son realmente buenas lecturas (ya veces incluso mejor que las películas basadas en ellas).
Muchos de estos consejos pueden ser útiles, no importa si usted es un blogger, o redacta de informes en el trabajo, en la escuela o está trabajando en silencio durante las noches, y en secreto, en esa gran novela que asombrará al mundo.

1. Vaya al grano.
No haga perder el tiempo al lector con demasiada historia de fondo, introducciones largas o más anécdotas sobre su vida. Reduzca el ruido. Reduzca el balbuceo. El escritor King llega al punto rápidamente. Llegue al punto demasiado rápido antes de que el lector pierda la paciencia y sigue adelante.

2. Escriba un borrador. Luego deje reposar.
King recomienda escribir un primer borrador y luego ponerlo en el cajón para dejarlo descansar. Ahora, el tiempo que deje descansar el texto puede variar. King pone sus manuscritos de lado por varios meses antes de volver a leer y comenzar el proceso de edición.
A menudo dejo descansar un día o dos antes de comenzar a editar (como estoy seguro que muchos otros bloggers hacer de vez en cuando también).
Esto le permite salir de la mentalidad que tenía cuando escribió el proyecto y obtener una perspectiva más objetiva y clara sobre el texto. Entonces se convierte más fácil de editar, agregar y cortar de una manera un poco cruel a veces. El resultado suele ser un texto mejor.

3. Reduzca el texto.
Cuando vuelva a visitar su texto es el momento de matar a sus queridos y eliminar todas las palabras y oraciones superfluas. Eliminar o suprimir elementos de su texto a menudo dota a su mensaje de una mayor claridad y un golpe emocional grande.
No revise el texto demasiado pronto, o puede conseguir el efecto contrario en su lugar. King tiene el hábito de reducir sus textos en un 10 por ciento y ha seguido este consejo durante décadas. Durante la edición de mi blog he encontrado que el 10 por ciento parece ser una cifra muy buena no sólo para los libros de tamaño gigantesco.

4. Sea lógico y honesto.
King tiene una voz honesta en su ficción y en sus memorias. Él dice las cosas como son y nos hace relacionarnos con él y sus personajes. La ficción de King a menudo es de un tipo extraño con parcelas extraño que rara vez pasan a la gente normal, creo que uno de sus puntos fuertes como escritor es ser capaz de escribir el contenido lógico de todos modos.
Una de las claves para hacerlo es tener una voz honesta y sincera, personajes con lados buenos y malos. Las personas con con todos sus defectos, pasiones, miedos, debilidades y buenos momentos. Los personajes de King parecen humanos. Cree una fuerte conexión con el lector que se inicia con el cuidado de los personajes.
Otra clave para ser honesto y narrable es mantener un estilo de conversación. Manteniendo la sencillez y el uso de un lenguaje que no es innecesariamente complicado. Usando las palabras que primero vienen a la mente.

5. No importa mucho lo que los demás puedan pensar.
King admite estar necesitado de la experiencia emocional que recibe cuando deja que su esposa lea una nueva historia por primera vez. Él disfruta del placer de escuchar su risa o su lloranto porque algo en el manuscrito realmente la ha tocado.
Pero también ha recibido toneladas de correos de los últimos años de personas que confunden a sus personajes a veces desagradables. O simplemente piensan que debería terminar en el infierno. Y King no ha sido siempre un favorito entre los críticos literarios.
Pero a partir de lo que tengo entendido él sólo se sienta en su escritorio y sigue escribiendo todas las mañanas de todos modos. Si usted escucha demasiado a sus críticos no obtendrá mucho por hacer. Su escritura se convertirá probablemente en peor y menos divertido. Y la crítica es a menudo negativa.

6. Lea mucho.
Cuando se lee siempre recoge cosas. A veces puede ser recordatorios acerca de lo que usted sabe que usted debe hacer mientras se escribe. A veces es una idea fresca o simplemente el mundo y la atmósfera de una imagen. A veces es algo totalmente nuevo que nos deja atónitos. Que es mi favorita. Y a veces a aprender lo que usted debe evitar hacer. Casi siempre hay lecciones que podemos aprender.
Si quieres ser un buen escritor tiene que leer mucho para obtener una entrada fresca, ampliar sus horizontes y profundizar sus conocimientos. Y evolucionar es necesario, mantener un mix con nuevas influencias y ver qué pasa.
¿Cómo encontrar tiempo para leer más? Usted puede reducir las actividades de la otra noche como ver la televisión. O, como sugiere King, puede traer un libro para salas de espera, cintas de correr o inodoros. Me gusta conectar un audiolibro mientras estoy en el autobús o caminar en algún lugar.

7. Escriba mucho.
He guardado el consejo más importante para el final. Para llegar a ser un mejor escritor es probable que - y no tan sorprendente - la necesidad de escribir más.
Muchos de los mejores en diferentes campos - Bruce Springsteen , Michael Jordan y Tiger Woods - han ido más allá de los límites normales de la práctica. Y por lo tanto obtienen resultados extraordinarios.
Pero, ¿qué hacer cuando no tiene ganas de escribir? ¿Espera que llegue la inspiración?
Una buena manera de evitar esto es encontrar una solución eficaz para reducir la dilación . Es posible que tenga que probar varios antes de encontrar uno que funcione para usted. Otra forma es así: sólo hágalo. Y si usted acaba de ponerse en marcha, su resistencia inicial se convierte en diversión y en entusiasmo. 

¿Cómo ser un genio?

7.10.11


En la actualidad los genios no existen. Piensa en todas las personas que has conocido en tu vida y pregúntate si llamarías a al menos uno genio al estilo Mozart, Einstein, Shakespeare. Incluso los ganadores a la conocida “beca de los genios” de la MacArthur Foundation no son reconocidos como tales.





Ir a descargar


Podemos mencionar a genios que ya fallecieron pero que aún siguen en nuestra mente como Wolfgang Amadeus Mozart, quien orinaba en sus pantalones cuando estaba en jardín, o al joven Picasso que comía crayones. A esas personas tranquilamente sí las podemos llamar genios. Lo que hicieron marcó el mundo.

Incluso si crees que los genios existen, hay problemas en cuanto a lo que en realidad significa ser genio. Algunos expertos dicen que ser genio es la capacidad de ser una persona grande. Otros piensan que es la capacidad de hacer cosas grandes.
Olvidemos este pequeño debate. Encontrar definiciones no nos da lo que queremos: una mejor comprensión de cómo apreciar, y posiblemente convertirte en gente creativa realmente interesante. En vez de ello continuemos con algunas historias de genios y revisemos algunos patrones de estos.

Tener una buena, u horrible, familia

Picasso, Mozart, Beethoven, Einstein y Goethe son genios muy conocidos cuyos padres estuvieron interesados en sus vidas creativas. Mozart y Beethoven tuvieron padres que fueron músicos profesionales y ellos les enseñaron desde su niñez a tocar instrumentos. ¿Puedes adivinar que hacía el padre de Picasso? Sí, él era un pintor, y pasaba horas y horas con el pequeño Pablo.

Una leyenda popular que acompaña a Einstein es que estaba obsesionado con un compás que le dio su padre. El factor más potente para su desarrollo fue Max, un amigo de la familia, quien enseñó a Einstein acerca de la ciencia y la filosofía. Entonces, desde luego, está Van Gogh. La única relación buena que tuvo fue con su hermano Theo.

Pero las familias malas también pueden hacer genios.

El padre de beethoven fue muy curel, torturaba a su hijo mientras él practicaba. A diferencia de muchos niños prodigios que pierden su don cuando están en la adolescencia, Beethoven mantuvo su pasión por la música. Leonardo da Vinci a penas conocía a su padre.

Isaac Newton vivió solo con su madre y odiaba a su padrastro. A partir de esa relación hizo su vida más independiente y de ideas nuevas.

Obsesiónate con el trabajo

Nombra un genio y te mostraré su trabajo. Vang Gogh produjo 2,000 obras de arte entre 1880 y 1890. Eso es 4 obras de arte por semana durante una década. Él incluso no empezó hasta que tenía 25 años.

Lo que produjo Da Vinci nos da una clara idea: el trabajo era el centro de su vida. Ni siquiera tuvo esposa ni hijos. Picasso era una máquina, nada menos que 12,000 obras de arte. Él dijo: “Denme un museo y lo llenaré” y efectivamente tenía razón. Shakespeare escribió más de 40 obras, más docenas de sonetos, poemas, y por supuesto, listas de mercado.

Estas son personas que sacrificaron todo por su trabajo.

La lista de genios flojos o peresozos es corta. Malcolm Gladwell, en su libro “Outiliers” afirma que la clave del éxito son 10,000 horas de práctica.

El debate sobre talente vs. esfuerzo es discutible. La historia nos dice que es necesario un esfuerzo extraordinario.

Tener problemas muy serios o emocionales

Para toda esa brillantez, la mayoría de genios no vivían en un mundo perfecto. Van Gogh, Edison, Einstein y Nietzsche (y la mayoría de filósofos modernos) eran, normalmente, miserables. Muchos nunca se casaron o se casaban muchas veces, abandonaban hijos y caían en depresión.

Newton y Tesla pasaron años aislados (porque así lo quisieron) y tuvieron suficientes desordenes de la personalidad como para matarse. Miguel Ángelo y Da Vinci renunciaron a su trabajo y huyeron de la ciudad para escapar de las deudas.

Kafka y Proust nacieron hipocondriacos, pasaron años en cama o en hospitales con muchas condiciones médicas, algunas eran psicológicas. Voltaire, Thoreau y Socrates vivieron en exilio y pobreza, y estas condiciones ayudaron al trabajo que los hacen famosos.

Emociones felices y positivas también hicieron genios. John Coltrane, C.S. Lewis y Einstein tenían profundas, y muy positivas creencias que ayudaron a su trabajo.
Pero la lección real es que todas las emociones, positivas y negativas, nos impulsan a trabajar y los genios son mejores en convertir estas emociones en un trabajo extraordanario; no como lo harían la gente normal.

No luches solo por la fama en vida

Mucha gente, que hoy conocemos como genios, recibieron muy poca fama mientras vivieron comparada con la que fue después de su muerte. Kafka y Van gogh murieron jóvenes, pobres y con muy poca fama.

Desear fama en el presente puede estropear tu talento. Esto explica por qué muchas estrellas tienen un trabajo excelente, pero no tienen la misma brillantez luego que mueren. Ellos perdieron sus propias opiniones. Tal vez es mejor ignorar las opiniones, excepto de las que confías, y es mejor concentrarse en los problemas que quisieras resolver.

Concentrarse en el aprendizaje y la creatividad parece inteligente. Deja al mundo, luego que te vayas, decidir si fuiste un genio o no. Mientras seas libre de crear, de una manera que satisfaga tus pasiones, estarás siendo mejor que la mayoría. Incluyendo a las personas que llamamos genios.

Clave para ser un buen escritor, según Vargas Llosa

3.1.11


Vargas Llosa: la literatura como vocación, disciplina y terquedad


ElPaís ha publicado el discurso que dio Mario Vargas Llosa en ocasión de recibir el Premio Nobel de Literatura.

 Aquí extrajimos algunos fragmentos en los que el gran autor peruano define lo que la lectura, la escritura y la literatura significan para él. 

 Sobre la lectura:

Aprendí a leer a los cinco años, en la clase del hermano Justiniano, en el Colegio de la Salle, en Cochabamba (Bolivia). Es la cosa más importante que me ha pasado en la vida. Casi setenta años después recuerdo con nitidez cómo esa magia, traducir las palabras de los libros en imágenes, enriqueció mi vida, rompiendo las barreras del tiempo y del espacio (...).

Sobre la escritura:

Gracias a ellos [los escritores que lo influenciaron, como Flaubert, Faulkner y Sartre] y, sin duda, también, a mi terquedad y algo de suerte, he podido dedicar buena parte de mi tiempo a esta pasión, vicio y maravilla que es escribir, crear una vida paralela donde refugiarnos contra la adversidad, que vuelve natural lo extraordinario y extraordinario lo natural, disipa el caos, embellece lo feo, eterniza el instante y torna la muerte un espectáculo pasajero.

Sobre la literatura como experiencia que humaniza:

Por el contrario, gracias a la literatura, a las conciencias que formó, a los deseos y anhelos que inspiró, al desencanto de lo real con que volvemos del viaje a una bella fantasía, la civilización es ahora menos cruel que cuando los contadores de cuentos comenzaron a humanizar la vida con sus fábulas. Seríamos peores de lo que somos sin los buenos libros que leímos, más conformistas, menos inquietos e insumisos y el espíritu crítico, motor del progreso, ni siquiera existiría.

y como experiencia que acerca a las personas entre sí (advertencia: ¡Vargas Llosa revela aquí muchos finales de libros clásicos!):

La buena literatura tiende puentes entre gentes distintas y, haciéndonos gozar, sufrir o sorprendernos, nos une por debajo de las lenguas, creencias, usos, costumbres y prejuicios que nos separan. Cuando la gran ballena blanca sepulta al capitán Ahab en el mar, se encoge el corazón de los lectores idénticamente en Tokio, Lima o Tombuctú. Cuando Emma Bovary se traga el arsénico, Anna Karenina se arroja al tren y Julien Sorel sube al patíbulo, y cuando, en El Sur, el urbano doctor Juan Dahlmann sale de aquella pulpería de la pampa a enfrentarse al cuchillo de un matón, o advertimos que todos los pobladores de Comala, el pueblo de Pedro Páramo, están muertos, el estremecimiento es semejante en el lector que adora a Buda, Confucio, Cristo, Alá o es un agnóstico, vista saco y corbata, chilaba, kimono o bombachas. La literatura crea una fraternidad dentro de la diversidad humana y eclipsa las fronteras que erigen entre hombres y mujeres la ignorancia, las ideologías, las religiones, los idiomas y la estupidez.

La literatura, también, como clave de comprensión:

La literatura es una representación falaz de la vida que, sin embargo, nos ayuda a entenderla mejor, a orientarnos por el laberinto en el que nacimos, transcurrimos y morimos. Ella nos desagravia de los reveses y frustraciones que nos inflige la vida verdadera y gracias a ella desciframos, al menos parcialmente, el jeroglífico que suele ser la existencia para la gran mayoría de los seres humanos, principalmente aquellos que alentamos más dudas que certezas, y confesamos nuestra perplejidad ante temas como la trascendencia, el destino individual y colectivo, el alma, el sentido o el sinsentido de la historia, el más acá y el más allá del conocimiento racional.

Y, finalmente, la literatura como disciplina, una vocación... y terquedad:

Y la verdad es que debo a Francia, a la cultura francesa, enseñanzas inolvidables, como que la literatura es tanto una vocación como una disciplina, un trabajo y una terquedad.