Si quiere escribir bien, lea los consejos de los escritores

22.2.16

A veces pareciera que el oficio de escribir fuera tan simple como que un escritor se sentara en su estudio y saliera de ahí con una novela. Escribir, no obstante, es un oficio complejo, que requiere de disciplina, también talento, aunque para eso no hay teorías exactas.

Escuchar a los escritores que ya lograron el nombre para sus vidas, puede ayudar a los que empiezan con ciertos detalles. Ellos lo saben, y por eso algunos escriben sobre cómo escribir.


Stephen King lo explica en Mientras escribo, un libro para hablar de su oficio. “(...) Nunca te preguntan por el lenguaje. A un DeLillo, un Updike, un Styron, sí, pero no a los novelistas de gran público. Lástima, porque en la plebe también nos interesa el idioma, aunque sea de una manera más humilde, y sentimos auténtica pasión por el arte y el oficio de contar historias mediante la letra impresa”.

Si bien cada escritor elige su camino y estilo, lo de la disciplina es un tema que se repite. Sí, es talento, pero casi todos coinciden que, lo primero es fundamental.

King cree que el escritor no se hace ni por circunstancias ni por por voluntad. “Es un accesorio que viene de práctica, y que, dicho sea de paso, no tiene nada de excepcional”.

La disciplina, sin embargo, compromete. Hace cinco años la secretaria de Hemingway le contó al periodista John Saldarriaga que Hemingway no se daba permiso de no escribir aunque estuviera enguayabado, y eso podría ser casi diario, ni cuando estaba enfermo. Escribía de todos modos, porque era su empresa, su compromiso.

En Cartas a un joven novelista, Mario Vargas Llosa escribió que “esa otra cosa misteriosa que llamamos el talento, el genio, no nace –por lo menos no entre los novelistas, aunque sí se da a veces entre los poetas o los músicos – de una manera precoz y fulminante (los ejemplos clásicos son, por supuesto, Rimbaud y Mozart), sino a través de una larga secuencia, años de disciplina y perseverancia. No hay novelistas precoces. Todos los grandes, los admirables novelistas fueron, al principio, escribidores aprendices cuyo talento se fue gestando a base de constancia y convicción”.

Leer y escribir
Muchos autores tienen sus libros de consejos, pero los mejores están en sus escritos mismos. Lo dicen teóricos y escritores: la importancia de la lectura para la escritura. El escritor Patricio Pron usa una palabra más fuerte: es imprescindible.

Stephen King señala que cualquier aspirante a escritor debería leer The elements of style de William Strunk Jr. y E.B. White. Vargas Llosa tiene una recomendación más específica. “Si este tema, el de la gestación del genio literario, le interesa, le recomiendo la voluminosa correspondencia de Flaubert, sobre todo las cartas que escribió a su amante Louise Colet entre 1850 y 1854, años en que escribía Madame Bovary, su primera obra maestra. A mí me ayudó mucho leer esa correspondencia cuando escribía mis primeros libros”. Porque todos han tenido sus maestros antes, por supuesto.

De todas maneras, no hay que olvidarse de rayar. Está la famosa frase de Rainer Maria Rilke: Si crees que eres capaz de vivir sin escribir, mejor no escribas.

Anécdotas
Luego están las anécdotas de los escritores, que también ayudan. En Clases de literatura, Julio Cortázar les comentó a sus alumnos de Berkeley, en 1980, que si bien sabe dónde debería ir una coma, por ejemplo, él las suprime porque obedece a una “especie de pulsación, a una especie de latido que hay mientras escribo”. Por eso de la editorial le devolvían los manuscritos rayados muchas veces, después de pasar por el corrector de estilo, con comas que deberían estar, pero no estaban. De la que más se acordó fue una en la que le habían agregado 37 comas, y él las suprimió todas, las 37 enteras, otra vez. Era él y sus ideas.

¿Quiere ser escritor? Empezar es su trabajo. Luego, no está mal leer libros de escritores que hablan del oficio. Se puede encontrar con Horacio Quiroga diciéndole “no adjetives sin necesidad. Inútiles serán cuantas colas de color adhieras a un sustantivo débil. Si hallas el que es preciso, él solo tendrá un color incomparable. Pero hay que hallarlo”. Hacer luego eso que le dé la gana, romper las reglas como Cortázar, depende sólo de usted.

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Vía | El Colombiano.com


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